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Los 66 años de la revolución cubana

La revolución cubana se gestó con la huida del entonces presidente de esa nación caribeña, Fulgencio Batista, en momento que los militares de alto rango fraguaban un golpe de estado o una firma de paz para frustrar el triunfo por medio de las armas de Castro Ruz.

Este primero de enero los cubanos celebraron el 66 aniversario de la revolución bajo la conducción de su líder histórico Fidel Alejandro Castro Ruz, Raúl Castro, Almeida, Ernesto “Che” Guevara y de miles de hombres y mujeres que lucharon por la salida del dictador Fulgencio Batista.

La revolución cubana se gestó con la huida del entonces presidente de esa nación caribeña, Fulgencio Batista, en momento que los militares de alto rango fraguaban un golpe de estado o una firma de paz para frustrar el triunfo por medio de las armas de Castro Ruz. Batista y algunos de sus allegados abordaron un avión con destino a República Dominicana, allanando de esa forma la llegada de Fidel Castro al poder.

Cuenta la historia que Fidel Castro y un grupo de jóvenes revolucionarios iniciaron la resistencia nacional y que el primer fracaso de ese grupo fue con el asalto al cuartel de Moncada en 1953, que llevó a Castro Ruz a la cárcel y fue liberado en 1955, obligado a salir al exilio y con destino a México. En ese periodo que estuvo en prisión se inspiró para fundar el movimiento 26 de julio.

Ya en México, conoció al Che Guevara, un médico argentino con ideales marxistas que se uniría a la causa. En diciembre de 1956, un grupo de 82 expedicionarios, incluyendo a Fidel Castro, el Che Guevara y Raúl Castro, desembarcaron en Cuba a bordo del yate Granma. Primero sobrevivieron a las precarias condiciones del bote y luego a emboscadas iniciales, que los obligó a refugiarse en la Sierra Maestra, desde donde lanzaron una guerrilla que ganó apoyo popular y territorial a lo largo de 1957 y 1958.

Durante 1958, las fuerzas revolucionarias avanzaron. El Che Guevara comandó la columna que tomó Santa Clara en una batalla decisiva entre el 28 y el 31 de diciembre de 1958. Esta victoria cortó las líneas de suministro de Batista y precipitó su caída.

Aunque Fidel Castro se encontraba aún en el Oriente, avanzando desde Santiago de Cuba, sus comandantes clave actuaron con celeridad. El Che Guevara, tras su victoria en Santa Clara, se dirigió a La Habana y entró en la capital el 2 de enero, tomando el control de puntos estratégicos como la Fortaleza de La Cabaña. Junto a él, Camilo Cienfuegos ingresó el mismo día al Campamento Militar de Columbia (hoy Ciudad Libertad), consolidando el control revolucionario. Los “barbudos” —apodo cariñoso que aludía a sus barbas crecidas durante la guerrilla en la sierra— fueron recibidos como héroes por una multitud eufórica que los aclamaba en las calles.

Fidel Castro, por su parte, inició su marcha triunfal desde Santiago de Cuba el 2 de enero, recorriendo la isla en una caravana que duró varios días. Durante el trayecto, dio discursos apasionados, como uno el 1 de enero en ruta hacia La Habana, donde enfatizaba la unidad. Finalmente, el 8 de enero de 1959, Castro entró en La Habana a bordo de un tanque, recibido por miles de personas en un ambiente de júbilo. Este momento culminante selló el triunfo de la Revolución, con Castro asumiendo el liderazgo y prometiendo reformas radicales, como la reforma agraria y la nacionalización de industrias.

La entrada de los guerrilleros simbolizaba no solo la derrota militar de Batista, sino el fin de una era de opresión. Los barbudos, con sus uniformes raídos y fusiles al hombro, representaban la lucha del pueblo cubano por la soberanía, la justicia social y la independencia.

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