Callito, último hojalatero de San Alejo
Desde un candelero hasta graneros, son piezas que elabora don Callito.

Desde un candelero hasta graneros, son piezas que elabora don Callito.
Claudio Flores Hernández, conocido como Callito Colorado, es un señor de 91 años, residente del Barrio Guadalupe, sobre la calle principal del municipio de San Alejo, La Unión. Callito como lo conocen los lugareños es una de las pocas personas que se dedica a la hojalatería.
Se dedica a la fabricación de recipientes derivados de lámina desde que tenía 25 años de edad, asegura que prestó el dinero para que su cuñado comprara un taller, y “me iba pagando con producto para poder vender” recuerda Claudio.
Callito manifiesta que cuando veía a su cuñado trabajando de hojalatero, él quería aprender, y en ese momento soñaba con ser propietario, y ser hojalatero, ya que veía que el mercado era bueno, y él quería la mayor parte de ganancias.
Con el tiempo, Callito, aprendió a la fabricación de hojalata con solo ver que su cuñado y un ayudante elaboraban las piezas, “Yo veía a Chente, que era el ayudante, como hacía las cosas, y me fijé bien y empecé a hacer este trabajo” comentó Claudio Flores.

Cuenta don Callito que un día, uno de sus amigos le dijo “Ya no te ajustan las piedras (también es comerciante de piedras de moler), hoy ya te tiraste a la hojalatería, no quieres dejar para los demás, yo solo le dije que el hambre me hacía vender todo”
“La cubeta yo la doy a $4.50, allá en el centro (San Alejo) la dan a $5, pero ese producto lo traen de San Miguel, a mí me gusta vender para que los demás también ganen” asegura Callito.
Claudio, también se dedica a la venta de piedras de moler “Yo empecé a comprar la piedra a 2.25 colones y la vendía a lo mismo, no le ganaba nada, mejor le perdía, me ganaba una peseta (0.25) por cada piedra para llevarla hasta San Miguel, donde yo veía la ganancia era en la hojalatería” comenta.
“Para cada pieza son procesos diferentes hay pieza que solo se hace una en el día, por lo trabajoso, pero hay otras que se hacen más, dependiendo del tamaño y lo costoso que sea” explica don Callito.

Este ha sido la mayor parte de ingresos de don Claudio, y comenta que, de fabricar piezas de hojalata, y vender piedras de moler compró su casa, un vehículo y ha logrado cumplir tantos sueños que se trazó al inicio de este trabajo que él llama, ” Legado”
Hoy don Callito, trabaja junto a su yerno, pero este tiene un salario diario de $10 diarios. Hoy el sueño de don Claudio es que, al morir, sea su yerno Toño quien continúe con este legado, con el que Callito ha podido sobre salir toda su vida.
Redacción: Alfredo Hernández.




